Estaba frustrado de mi vida, decepcionado de
mis logros, siempre como el segundo, atrás, escondido, sin saber para donde
escapar por eso recurro a la hoja y al papel, me refugio en lo que escribo,
escapo de la realidad. Olvido mis problemas por un momento, aunque al mismo tiempo
estoy consciente de que “no sirve”, nadie comprende, nadie valora al poeta. El
excluido, infravalorado individuo, debe justificar lo que lo hiere, tratar de
aceptarlo. A base de mi experiencia tengo una conclusión. Parecerá pesimista,
pero después lo que viví no puedo decir otra cosa. El poeta es mierda. Así de fácil,
sin vueltas. Siempre creí que la sociedad era la culpable, que era vacía, que
no pensaba, seguían un patrón definido por los de arriba, los que cagan a los
de abajo, que les gusta ser cagados y cagar a los de más abajo. Esto, seguro,
algo de verdad tiene. Pero debe haber algo más. Uno siempre se victimiza, culpa
al otro, lo hace cargar con sus errores.
1 comentarios:
Interesante.
Creo que deben profundizar. La temática es un tanto común. Pero si quieren jugar al "malditismo" les recomiendo leer a los poetas malditos.
Les paso algo para comenzar: http://amediavoz.com/rimbaud.htm
Publicar un comentario